miércoles, 22 de diciembre de 2010

Desierto (1)

en
el
cielo
de la noche
del desierto
se escriben tus secretos
se dibuja entre lineas tu rostro
como nunca fue

sábado, 18 de diciembre de 2010

Fieles

Ladran
Ladran toda la noche ladran
¡Oh!
Ni la luna es tan fiel

sábado, 14 de agosto de 2010

San Juan

Me acuerdo de aquella noche de la fiesta de San Juan. El fuego, el viento, la presión en mi pecho. De como no sé hablarle a la gente.

Que se rieron de mí, pero no importó. Estuvo bien. Salté el fuego. Los fuegos. Una y otra vez.

Hacía calor, sonaban tambores. Las fogatas eran nuestra única luz.

No importaba nada. No sabía cómo, pero bailé. Aún no sé cómo.

Que los techos de las casas se convirtieron en las olas del lago, y pensé en ti. Volvieron los techos.

Me quedé solo y pensé en ti.

jueves, 15 de julio de 2010

Conejo

- No me gusta esto.

Dio un largo jalón al tabaco. La habitación estaba oscura, apenas iluminada por aquella pequeña chimenea frente a la que estaban sentados. Dejaba el humo escaparse de sus labios lentamente. Una tenue luz naranja iluminaba su cara cada vez que daba un jalón. El juego de la luz acentuaba sus facciones arrugadas, su piel morena.

- Sabes llegar, ¿No?

- Que si viejo, ya te dije dos veces.

El crepitar de la chimenea, el ligero ruido de la brasa. Afuera la luna brillaba, un conejo corría por el desierto.

- Llegas, buscas al hombre, haces lo que tienes que hacer. Ni mires pa' los laos. Te vienes derechito. De lo demás nos encargamos después.

- Si, si. Usted tranquilo viejo que yo se como es.

- No pendejo, no sabes como es. Nunca es como crees. No es tan fácil.

Estuvieron un rato sentados en silencio. El muchacho se alzo y se paseo un par de veces por la pequeña habitación, impaciente. El viejo lo miraba sentado. El muchacho camino hasta la puerta, se calzo y se ajusto un machete al cinturón.

- Entonces viejo, ¿ni buena suerte, ni las buenas noches me va a dar?

- ¡Coño! ¿Suerte? Este ya esta muerto. ¿Que te he venido enseñando entonces?

- Cabeza fría, ojo pelao'...

- Y pies ligeros. Tenga cuidao' muchacho.

- Bicho malo no muere.

- Ya tu estas medio muerto.

El aire del desierto estaba frío. Respiro hondo y comenzó a andar. Sentado frente al fuego el viejo fumaba en silencio.

domingo, 27 de junio de 2010

Risas

Se refleja en el filo la brasa
Se fugan nubes de tus labios
Risas baratas

jueves, 24 de junio de 2010

Todo

Se secan tus lagrimas
Queda la sal sobre tu piel
Y tu piel sobre tus huesos
Y tus huesos sobre la tierra
Queda sobre la tierra el cielo
Sobre el cielo todo.

domingo, 9 de mayo de 2010

EL PUNTO BLANCO

Fui a la cocina por un vaso de agua y recordé una vieja historia sobre el aprendiz del mejor arquero del mundo. El entrenamiento del aprendiz comenzaba haciéndolo mirar hacia el horizonte, buscar el punto mas lejano que encontrara para luego mirar fijamente ese punto intentando reconocer mas detalles cada vez. Me quede mirando entonces la nevera, donde vi un pequeño punto blanco en el cual centre mi vista. Después de un tiempo note que el punto se movía. Caminaba un poco y se detenía de nuevo. Tenia un tinte verdoso, era de aproximadamente cien micrómetros. Su cuerpo se enlongaba un poco cuando se movía y se concentraba en un pequeño punto cuando estaba quieto. Se paseaba sin rumbo por el desierto cromado de la puerta de la nevera buscando quien sabe que, maldiciendo en quien sabe que lengua su soledad.

miércoles, 28 de abril de 2010

Retumba

Que no daría por sentir el batir de ese corazón, ese que retumba en mi memoria. Que no daría por sentirlo sobre mi pecho. Por robártelo, hacerlo nuestro.

lunes, 26 de abril de 2010

Versos

Teniéndola enfrente no pude hablar, pero con que fluidez recitaron mis manos versos de amor sobre su piel.

martes, 6 de abril de 2010

Profecía

Fue el 7 de Abril del 2010 el día en que no quedo nadie para recordar.

El ultimo respiro de la humanidad ocurrió a las 11:56am, hora local de Maracaibo, Venezuela. Fue dado por Marta Rivas, encargada de una pequeña tienda en el centro de la ciudad, quien había salido un poco antes de su trabajo para ir a visitar a su cuñado que estaba de reposo en la Clínica Paraiso. Tomo el autobús Ruta 6 frente al museo Lia Bermudez en dirección Norte. Tendría que cambiar de transporte un par de veces, pero llegaría a tiempo.

El autobús acelero por la calle sorpresivamente vacía sin ruido mas que el del motor. El sol brillaba como solo en Maracaibo puede brillar el sol, pero Marta junto a la ventana se mantenía fresca. Se sentía relajada; la combinación de la brisa y el sol era soporífera. Curiosas imágenes de calles vacías pasaban frente a su ventana y ella las aceptaba con la mayor naturalidad del mundo.

A las 11:52am la somnolencia que permeaba el ambiente pareció alcanzar la materia misma del autobús, el cual al intentar subir la empinada curva entre la Calle 82 y la Avenida 2B fue ralentizando su marcha e inclinándose poco a poco hacia su derecha, hasta caer por fin estrepitosamente sobre su costado. No hubo mas sonido que el de los vidrios rotos, y el quejido del metal al chocar contra el suelo. Marta palpo su frente y se percato de que se había incrustado una enorme esquirla de vidrio en todo el centro de esta. Y tan bonita estaba, pensó mientras la sangre corría hacia el lado derecho de su frente. Exhalo, y nadie supo mas nunca nada de la humanidad. Eran las 11:56am del 7 de Abril del 2010, pero no quedaba ya nadie para recordarlo.

domingo, 28 de marzo de 2010

Mayor

La tome del cuello y apreté. Que delicada se sentía. Pase mi mano ligeramente sobre su cuerpo. Esperaba, quieta, callada. La acaricie; soltó un pequeño gemido. Que voz tan dulce. Apreté mas. Fui moviendo mi mano poco a poco, apretando y soltando acá y allá, siempre acariciándola tiernamente, siempre mi mano apretando su cuello. Tosió. Así no. Gimió. Ahí si.

Poco a poco.

Así conocí jugando su cuerpo.

Así aprendí la escala mayor.

Cuatro

Se me antojo esta noche robarle cuatro cuerdas al tiempo

Romper el silencio

Olvidarme de las normas

escalas

acordes y tiempos

Inventar canciones entre el ruido

Que las disfrutemos yo y el viento

viernes, 19 de marzo de 2010

El fin de las palabras

Y si escribo es porque odio la palabra. Quiero destruirla, violarla, que se pierda y se olvide. Que nadie recuerde lo que significa ninguna frase, ninguna letra, ningún punto ni coma. Que se quemen los libros. Que se borren los bits. Que se vuelvan manchas de tinta y nada mas. Que se pierda la voz del mundo. Que el mundo entero olvide como hablar. Ay, que bello sera entonces, cuando no los tenga que oír. Cuando la única voz sea la voz del viento. Cuando se acaben las mentiras, cuando se acaben las palabras.

sábado, 13 de febrero de 2010

Pesados

Alce la vista de mi pupitre al final de la clase. Debía haber acabado apenas hacia un par de minutos, pues aun quedaban algunas personas en el salón. Era eso o había dormido mas de lo que creía. Ella no estaba, eso si era seguro. Me mire alrededor, mis compañeros terminaban de copiar un ejercicio y compartían sus ideas sobre como resolverlo. Mi mirada regreso a el pupitre que ella había estado ocupando; fue lo ultimo que vi antes de quedarme dormido.

- ¿Me habrá visto viéndola, mientras me quedaba dormido? -

- Coño, coño, coño. No pienses en eso, pendejo. -

Volví a mirar al espacio que había dejado y me di cuenta que de hecho no estaba vacío, había un pequeño cuaderno debajo de su asiento. Alce un poco mi cabeza para ver mejor.

"Velo, se despertó."

"Te van a coger en el examen loco. Tenéis que estudiar."

Asentí sin prestarles mucha atención.

"Vamos a estudiar en la tarde, te conviene venir."

Asentí de nuevo con mi atención aun centrada en aquel pequeño cuaderno. Por fin asumieron que seguía dormitando y decidieron dejarme ahí. Me quede solo en el salón, aun con la cabeza apenas levantada del pupitre. Poco a poco me fui incorporando, y acercándome al pequeño cuaderno.

Portada azul y sin descripcion alguna, ligeramente gastado, completamente comun, de no haber sido porque estaba en su asiento.

- ¿Y si es de ella? Por fin tendré una excusa para hablarle. -

Pensé, mientras me agachaba a recogerlo. Lo tome con una mano e intente levantarlo, mas no pude.

- ¿Esta pegado al pupitre? -

Era imposible, no se había movido ni un milímetro. Lo tome con ambas manos y di otro tirón, se separo del pupitre un instante antes de caer con fuerza al piso. Parecía que pesaba una tonelada. ¿Que estaba pasando ahí?

Me quede contemplando el pequeño cuaderno por un rato, y opte por intentar abrir la portada. Lo logre sin problema. Definitivamente era suyo, su nombre estaba escrito en una bonita letra cursiva con bolígrafo morado en la primera pagina. Intente pasar la pagina, pero parecía que todo aquel extraño peso que había sentido estuviera concentrado en cada pagina que intentaba mover. No importaba con que fuerza levantara, no se movían, ni cambiaban.

Cuando estaba a punto de recurrir a lo poco que había aprendido en mis clases de mecánica e improvisar una palanca, oí abrirse tras de mi la puerta del salón. Me levante sobresaltado. Era ella. Me miro a los ojos y fue caminando directamente hacia donde estaba yo, con pasos fuertes y rápidos. Me sentía como un ladrón al descubierto. Ella me vio, vio en el piso el pequeño cuaderno se agacho, lo levanto con una mano y sonrió.

"¡Lo conseguiste, gracias! Creía que lo había perdido."

"Y-...Ah... Yo... Si..."

"¡Ya va!, ¿No lo leíste, no?"

Dijo, cambiando su expresión a una seriedad repentina.

"Y...No...Quería entregártelo..."

Volvió aquella sonrisa de oreja a oreja.

"¡Gracias, gracias, gracias! No sabes cuanto me preocupaba que alguien fuera a leerlo."

Lanzo sus brazos al rededor de mi cuello y olvide todo lo que había pasado por un instante. El adiós que le siguió al gesto solo existe como una vaga memoria, ya que llego mientras aun seguía embriagado por aquel abrazo. El sonido de la puerta al cerrarse tras de ella me regreso a la realidad. Me encontré parado en un salón por fin vacío, acompañado solo por el ruido de la puerta, y el eco que dejaron en el salón sus secretos de una tonelada.

jueves, 28 de enero de 2010

Filosofía

No hay filosofía que no sueñe con ser poesía.

No hay poesía que no sueñe con ser canción.

No hay canción que no sueñe con ser silencio.

domingo, 24 de enero de 2010

Sus palabras
Como gotas de té
Quisiera ahogarme