jueves, 3 de enero de 2008

El Egoísta.

Mi Egoísta es una faceta de mí ser que no puedo, ni quiero negar.

Ya no.


Mi egoísta es aquel que me lleva a escribir esto, a crear esta pagina, cuyo único propósito es el dejarlo en libertad, libre por fin, luego de un muy injusto y prolongado encarcelamiento en lo mas profundo de mis entrañas. El Egoísta dentro de mi es un escritor enjaulado.

A diferencia de muchos, su encarcelamiento no se debe a lo que el podría revelar, sino a la manera en que podría hacerlo: a través de patéticos ensayos, horribles poemas y artículos tan mal redactados que enfurecerían a cualquier lector con el más mínimo nivel crítico. Nunca me permití caer en la influencia de las palabras de aliento, que sugirieran lo contrario, intentando llevarme a pensar que los ensayos, tal ves no serian patéticos, y que los poemas no serian horribles, y que los artículos no serian una atrocidad en contra de la literatura, como yo sabia que serian. Me obligue a ser humilde, deje al escritor encerrado y olvidado. Y en ese estado, solo y encerrado, poco a poco se fue deteriorando su contextura, perdiendo la poca fuerza que en algún punto llego a tener.

Mientras que mi escritor se deterioraba, otras de mis facetas, el lector y el oyente, crecían, alimentados por historias, palabras, sonidos y canciones. Su desarrollo, sustentado por incontables conversaciones, conciertos, libros y artículos, los llevo a crecer grandes y magníficos. Los vi, y con su hermosura hacían crecer dentro de mí algo más: Orgullo. Me sentí orgulloso de ellos, pues no había un escucha mejor, y no había un lector tan dedicado. Comencé a sentir un mayor placer durante el desarrollo de estas actividades. Las comparaba con las de los demás, y mi placer crecía más al notar como sobrepasaban a sus contemporáneos y análogos en sus labores. Me volví complaciente. Al sentirme cada ves mejor sobre algunas de mis facetas, las demás (tal ves por envidia a la atención que estas recibían, o quizás por alguna otra razón), crecieron en concordancia, mas no siempre de manera proporcional.

Mi Egoísta es el maestro de mis deseos, aquel quien los dictamina, y su influencia sobre mi se ve regida por mi nivel de complacencia. A mayor sea la misma, mayor será su influencia sobre mi. Me hace olvidar mi responsabilidad y mi deber, y me lleva (Para bien o para mal) a cumplir mis deseos, sin prestar atención a la voluntad ajena, o incluso, a la conveniencia o el efecto a largo plazo que la realización de los mismos pueda tener. Es una faceta impulsiva y caprichosa, tanto como se puede esperar de un egoísta, impulsiva hasta el punto de llevarme a hacer esto.

Como dije antes, mis facetas crecieron en concordancia con mi lectura y mí oído, mas su crecimiento no fue siempre proporcional; como se podría esperar, mi escritor se mantuvo en un estado relativamente débil, aun olvidado, y acosado por los viejos tormentos que eran los recuerdos de la crítica, que aunque nunca sufrió directamente, si llego a conocer. El mismo también conoció a mi egoísta (eran facetas distintas en este tiempo) durante su encarcelamiento, ambos se encontraban en una situación precaria, relegados de mi actitud cotidiana por necesidad. El egoísta no duro mucho tiempo con el escritor, mas nunca olvido su encuentro, de alguna manera encontrando no solo una faceta, sino a un deseo que fue por mucho tiempo reprimido.

La memoria del escritor nunca lo abandono, y en el momento de su apogeo, en el clímax de su poder, en toda su majestuosa impulsividad, El Egoísta saco al escritor de lo más profundo de mis entrañas, y lo convirtió en una parte de si mismo, convirtiendo a una faceta olvidada, en un deseo apenas controlable. En un estado de complacencia como en el que estaba, me vi incapaz de reaccionar ante los designios de mi egoísta, quien me llevaba a consumar este deseo que yo creía tan fútil.

He ahí el origen de esta página. Esclavo a los designios de mi egoísta, mas aun siendo una persona racional, decidí crear una zona en la que permitirle tomar control, sin que afecte mi día a día, un lugar en donde será irresponsable e irracional, Egoísta, sin prestar atención a las opiniones ajenas, un espacio para que lleve a cabo su tan deseada masturbación intelectual.

Este es el nuevo hogar de mi egoísta.